Un presupuesto mensual puede cuadrar y aun así dejar la cuenta vacía un martes. El presupuesto de flujo de caja resuelve el problema del momento: registra cuándo entra el dinero y cuándo sale para saber si cada semana termina con suficiente saldo.
Construye el calendario con transacciones reales
Usa al menos los últimos 30 días. Anota cada ingreso esperado con fecha e importe prudente. Añade alquiler, mínimos de deuda, servicios, suscripciones, comida, transporte y ahorro en sus fechas reales. No dividas todo entre cuatro: una factura del día 3 pesa en otra semana que una del día 25.
Arrastra el saldo de una semana a la siguiente
En la primera semana anota el saldo inicial, suma ingresos, resta todos los gastos y calcula el saldo final. Copia ese resultado como saldo inicial de la semana siguiente y repite ocho veces. Una semana negativa es una alerta aunque el mes completo sea positivo.
Corrige el momento antes de recortar todo
Si una semana queda negativa, prueba en este orden: mover una compra flexible, reservar parte de una semana fuerte, pedir un cambio de vencimiento, reducir temporalmente una categoría o crear una pequeña acción de ingresos. Mantén un saldo mínimo para absorber errores normales de estimación.
Tu primer plan de ocho semanas
- Usa el saldo actual como inicio de la primera semana.
- Añade cada fecha de ingreso con un importe conservador.
- Coloca facturas y gasto diario en la semana real.
- Pasa cada saldo final al inicio de la semana siguiente.
- Marca semanas negativas y elige un ajuste para cada una.
Actualiza la previsión una vez por semana. En Lumy, compara el plan con las transacciones, cambia estimaciones por importes reales y desplaza la ventana. La ventaja es ver el faltante cuando todavía puedes decidir.
